viernes, 19 de abril de 2013

Perdidos.

Pasa el tiempo y ves como cada día lo echas más de menos. Les ves todos los días, pero evitas mirarles. Cada uno por su lado. Tus amigos. Esos con los que te pasabas tardes enteras riéndoos  o haciendo tortitas, bajando a Madrid o simplemente dando una vuelta. Esos que te saludaban con abrazos y te sacaban la sonrisa de cada día. Y recuerdas todas las fiestas que os montabais en las que acababais agarrados cantando cualquier canción a gritos o bailando descontroladamente hasta acabar en un ataque de risa. Con los que hacías "reuniones" cada recreo para planear el fin de semana mientras compartíais regalices y os tirabais palomitas. Y recuerdas todas las fotos con ellos, y tantos momentos y tantas sonrisas y tanta alegría que no volverá.
Es duro pensar que les has perdido. Ahora todas las peleas te parecen una tontería comparado con lo que has perdido por ellas. Pero en estos casos te das cuenta de que las cosas no son como crees. Y que si no estáis juntos es porque no importabas suficiente como para que lucharan por ti, como para intentar olvidarlo, como para querer arreglarlo, como para hacer un esfuerzo y no perderte.
Y, de todas formas, ningún pensamiento alivia el dolor cuando pasas al lado de esas personas que lo eran todo y finges que ya no te importan nada.